Historia de Begibakar

 

Este trabajo quiere contar la historia de Begibakar (hombre de un sólo ojo), el cual se divide en tres episodios. Begibakar navega en la frontera entre el humano y la bestia, entre el retrato del hombre y el bisonte. En ello encontramos la transmutación de las pasiones del humano hacia la trascendencia del bisonte cuando la piel del personaje se pega a las paredes de su habitación, es decir, se transfigura en algo permanente. La habitación se abre en una sola ventana, que sirve para mirar dentro y hacia fuera. Ojo del bisonte. El único ojo. Puede ver algo terrible o profundamente amoroso, pero no juzga, simplemente observa.

Mientras tanto, le preguntamos, ¿Dónde estás Begibakar? Esta será la cuestión que nos acompañará durante toda la historia.

En el segundo episodio, el único superviviente del barco que naufragó en las frías aguas del ártico, nos confiesa que vió a Begibakar. Y cuenta cómo a mitad del trayecto saltó al mar, sin dar ninguna explicación. Esto nos proporcionó una pista para saber su paradero. Pero todavía no llegamos a comprender su transmutación.

Al final se organizó una expedición para salir en busca de nuestro personaje. Esta expedición hacia los fríos lugares la formarían un grupo de hombres. Intuyen que se encuentra en alguna cueva congelada, de aquellas que se precipitan hacia el frío abismo de la tierra. Sienten miedo, se adentran hacia las profundidades siguiendo el curso de un riachuelo de aguas de deshielo, tienen una misión…aquí comenzará su verdadero descubrimiento.

Tal y como hicieron nuestros antepasados, los que estuvieron antes que nosotros, llevaban luz en sus manos como si fueran antorchas.

Sin dirigirse palabra, todos piensan, “no hay lugar más lejano que este para el humano”.

Tras tres jornadas de peligroso descenso llegan a una inmensa galería congelada. No hay forma de continuar el camino. Es entonces cuando preguntan si ha tenido sentido su expedición.

El cansancio, el miedo, el silencio y el destino harán que uno a uno llegue a su descubrimiento.

Nuestros ancestros, lo que ahora somos, la antorcha que ilumina el camino, y el porvenir, es decir, el amor y la esperanza, todo eso se encuentra aquí, en esta sala del confín de la tierra.

Las pasiones de cada uno, sus proyecciones y la necesidad de encontrar un sitio en este mundo cobra menos importancia, ya que todo se nos debe y todo se nos ha regalado.

Por eso, Begibakar nos invita a sentarnos junto a él “y mirar juntos el espectáculo de la vida”.